dimecres, 30 de juny de 2010

El tiempo entre costuras

María Dueñas
Temas de Hoy (Planeta)

Suelo huir de los best sellers como de la peste. Soy perra vieja como para creer que la buena literatura es la que promueven las campañas de márquetin. Eso es negocio, no nos engañemos. Negocio del que sólo mira los resultados en cifras de ventas. Cuando ves una faja roja cruzando una portada con la frase «500.000 lectores ya lo recomiendan. Tu también lo descubrirás, tu también lo recomendarás», ¿qué otra cosa puedes hacer sino alejarte corriendo de semejante reclamo publicitario? Sin embargo anoté el nombre: María Dueñas, y el título: El tiempo entre costuras. ¿Por qué? ¡Caprichoso azar! Aunque si he de ser completamente sincera sentí un aguijonazo de curiosidad. ¿Qué tiene esa pájara que no tenga yo? Una primera novela publicada por una editorial pequeña, TH, Temas de Hoy. Claro, claro, una editorial pequeña, sinónimo de editor que lee los manuscritos que luego publica, pero con el trampolín de distribución del Grupo Planeta detrás. Es la combinación perfecta, pensé entonces. Y olvidé el asunto.

Hasta que la escuché hablar en una entrevista de la CNN con Iñaki Gabilondo. Es simpática. Es inteligente. Sabe hablar. Tiene cosas que contar. ¡Qué personalidad! Todo eso pensé. Y volví a olvidarme del asunto.

Hasta que la conocí en la Feria del Libro de Madrid, ese evento al que vamos los catalanes y que convierte a nuestro Sant Jordi en una fiesta folclórica y poco más. En persona gana, María. Es simpática, de verdad. Es inteligente, de verdad. No hay pose. No hay reclamo. Ni engaños. ¿Cómo va a escribir mal alguien que sabe hablar tan bien?

Compré el libro y afirmo con rotundidad que ya hay 500.001 lectores que lo recomiendan. Justificaré mis razones. El tema es muy interesante: da una visión de la presencia e influencia del movimiento nazi en la España de Franco, ciertamente bien reconstruida, con nombres, lugares y hechos históricos bien documentados. Pero nos cuenta esa historia, mil veces leída en los libros de texto, desde el otro lado de la barrera, es decir, desde el protectorado español en Marruecos del que provenían las fuerzas armadas del general Franco. Domina el tema, vamos, igual como entiende un muchito de costura, telas, modas y de todo lo que puede oírse en los probadores de un atelier de alta costura. Pero hay más. Hay un buen uso de los recursos literarios. Domina el tempo y tiene mucha gracia para terminar el capítulo sin cerrarlo, dejándonos en el momento de mayor suspense, obligándonos así a seguir leyendo; sabe crear el suspense incluso con nimiedades, en situaciones cotidianas. Crea la protagonista a partir de alguien aparentemente anodino, una costurera que sin embargo es humana, contradictoria y…, valiente. El lenguaje es perfecto. Su estilo conciso. La escritura es vitalista, no cae en el dramatismo; incluso cuando describe las situaciones más duras, lo hace con elegancia y sencillez. En resumen, detrás de este best seller hay lecturas, muchas horas de trabajo y una gran pasión que lucha por emerger. Es una novela escrita con madurez que distrae y sorprende y nos arrastra a leer y nos hace anhelar terminar el trabajo para agarrar el libro otra vez.

¡Qué placer leerte, María! ¡Qué placer leerte! Felicidades. Me habría encantado, a mí, ¡ser capaz de escribir una novela así!

dijous, 24 de juny de 2010

L’home que plantava arbres

Jean Giono
Edicions El cercle de Viena

Quin llibre més bonic! És com un glop d’aigua fresca una calorosa tarda d’estiu.

A mig camí entre el conte i la poesia, amb una prosa sòlida i alhora tan fràgil que sembla un relat de vidre, aquesta petita joia literària és tota una lliçó de vida. És la història d’un pastor que decideix plantar arbres. Planta molts arbres, milers d’arbres, fins que aconsegueix convertir un paratge desert en un bosc ple de vida.

Ah, sí, quin llibre més bonic! Me l’he empassat d’un sol glop, un glop d’aigua d’una font de la que brollen paraules que canten la cançó que només coneixen els arbres. És la remor del vent en el bosc. No l’heu sentida mai?
Llegiu-lo, llegiu-lo...!